Ayer domingo, a media mañana, salí de casa para dar un paseo. Tenía muy reciente el
texto sobre Jaizkibel y el posterior debate, así que me entraron ganas de recorrer aquellos escenarios: subí desde Lezo hasta el primer torreón, pasé por el Fuerte de Lord John, bajé en picado a Pasajes de San Juan, me acerqué a la bocana de la bahía, subí al gran semáforo de Talaia y recorrí la cresta vertiginosa sobre los acantilados de Arrokaundieta. También tenía muy reciente el relato de Eresfea sobre el
encuentro tan vasco de dos montañeros.
Subía por un paso aéreo de la cresta cuando me encontré con un hombre barbudo de unos 60 años que bajaba. Se paró a saludarme, "zer, buelta bat ematen?", y me preguntó qué recorrido quería hacer. Le expliqué que estaba dando un paseo breve. "Ah, es que hay gente que quiere ir por la ruta litoral hasta Hondarribia y creen que tardarán cuatro horas. Y se tardan nueve. Habría que poner un cartel en Pasajes, para avisar".
Vi a aquel hombre tan pendiente de los paseantes que se me encendió una bombilla: "
Ez zara Miguel Lujanbio izango, ezta?". El hombre se rió, sorprendido: sí, era Miguel Lujanbio.
Yo sabía que un tal Miguel Lujanbio, del Club Vasco de Camping, se había tomado la tremenda tarea de señalizar con trazos de pintura blanca y verde la ruta litoral de Jaizkibel, desde Pasajes hasta Hondarribia (veintipico kilómetros de caminata por un litoral salvaje, por un itinerario tan quebrado y tan plagado de repechones que acaba sumando 1.500 metros de desnivel: un palizón). Le dije a Miguel que estaba agradecidísimo por su trabajo. Le expliqué que yo era periodista, que la revista
Euskal Herria me había encargado que recorriera toda
la costa vasca a pie, desde Baiona hasta Muskiz, para escribir una guía, y que el pasado invierno
había caminado desde Hondarribia hasta Pasajes siguiendo sus marcas. Le pregunté una curiosidad: cuando yo recorrí este tramo, la señal que indicaba la ruta consistía en un trazo blanco y otro verde; ahora, los dos trazos son siempre blancos (como ya me avisaron
Patxi y
Eresfea hace unas semanas). Las marcas de pintura para indicar rutas están homologadas: los trazos blancos y verdes se emplean para las rutas SL ("sendero local"). Así que la Federación Vasca de Montaña pidió a Miguel que, si podía ser, cambiara esos colores para no confundir a la gente. El bueno de Miguel se recorrió de nuevo todo el litoral y pintó un trazo blanco encima de cada trazo verde, durante veintipico kilómetros, de roca en roca, de tronco en tronco.
Le dije que me gustaría enviarle un ejemplar de la revista
Euskal Herria y, cuando salga en diciembre, un ejemplar del libro
Trekking de la costa vasca. Saqué un bolígrafo y el libro que llevaba en la mochila. Miguel escribió sus señas en la guarda de
Al este del edén. Para que me entendáis los cibernautas, digamos que lo enlacé en mi
(face)book. Después me dijo que había hecho un pequeño montaje de fotos de Jaizkibel, acompañadas de música, y que me daría una copia en un dvd. Mencionó algunos bares de Lezo, para saber cuál quedaba más cerca de mi casa, y yo le dije entusiasmado que sí, que podíamos quedar algún día de éstos.
-No, no -me cortó-. Yo no suelo ir por allá. Es que mi hija va a menudo a Lezo y te lo puede dejar allí mismo. Dame tu teléfono, si quieres, y te avisaré cuando lo deje en algún bar.
Nos despedimos, muy contentos los dos por habernos conocido. Y nos citamos de una manera imprecisa: ya nos encontraremos por estos caminos algún otro día...
Me acordé de Eresfea y del montañero de Gaintza con el que se ha encontrado tres veces en tres años. Pensé que le llevo ventaja, porque al primer encuentro yo ya he intercambiado las señas y el teléfono, pero también pensé que quizá pase otro par de años hasta que me cruce con Miguel. Y le copié la conclusión: lo más importante es que esta vez nos hemos presentado.
* * *
Sigo copiando a Eresfea. Esta vez, un
texto que escribió hace unos meses sobre los hitos.
"En la montaña, a veces, la senda no está bien dibujada. Entonces se agradece la guía de los montoncitos de piedras, los hitos que los franceses llaman cairn.
Tengo una extraña confianza en los hitos. Aunque se desvíen de la mejor ruta, señalan el camino que otro hizo, el que tú reafirmas con tus pasos; marcan, también, la preocupación de otro por los pasos de los demás. Son montones de generosidad".
* * *

(Ya publiqué esta foto hace meses, cuando recorrí el litoral de Jaizkibel con Xabier Igoa. Esta vez, en lugar de fijaros en las habilidades acrobáticas de Xabier, mirad la marca de pintura blanca y verde que indica la ruta: es la huella generosa de Miguel Lujanbio).