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martes, 18 de noviembre de 2008

Presentaciones de Cuidadores de mundos

Esta semana presentamos Cuidadores de mundos en Pamplona y San Sebastián. También habrá algo en Durango y Madrid en próximas fechas.

PAMPLONA, jueves 20 de noviembre. A las 19.30.
En el auditorio del centro Civican (Avda Pío XII, 2).

SAN SEBASTIÁN, viernes 21 de noviembre. A las 19.30.
En la casa de cultura Ernest Lluch (estadio de Anoeta, entre las puertas 7 y 8).

NOTA: en la presentación de San Sebastián no habrá libros a la venta.

En los actos participarán Pep Bernadas, editor de Altaïr; Antonio Martínez Illán (en Pamplona), Josean Pérez Aguirre (en San Sebastián); y yo mismo, que daré una breve proyección con las historias de algunos protagonistas del libro (unos cuantos de ellos acudirán al acto). Después nos tomaremos un vinito. Si queréis y podéis, allí nos veremos.

Otros actos:

MADRID, miércoles 26 de noviembre. A las 13.00.
En la librería Altaïr (calle Gaztambide, 31), los editores darán una rueda de prensa para presentar la colección Heterodoxos, dentro de la cual se publica Cuidadores de mundos. Yo no estaré allí. Pero es posible que dentro de unos meses organicemos una proyección en esta librería con las historias de Cuidadores de mundos (y también en la de Barcelona).

DURANGO. El libro estará en la Feria de Durango. Y yo estaré en algún puesto (aún sin confirmar) el 6 o el 7 de diciembre. Por favor, no arrojen cacahuetes a los autores.


El libro ya está llegando a las librerías de carne y hueso y también a las virtuales: Altaïr, FNAC, La Central, La Casa del Libro, Laie, Desnivel, La Tienda Verde, De Viaje, Metrópolis, Muga, Elkar...

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Recuerdos en txuribeltz

Me lo cantó mi abuela hace dos semanas, rememorando rivalidades de hace ochenta años:

"La Real Sociedad tiene un portero,
que es Eizaguirre,
gran parador.
Que se rompe la cabeza contra el suelo
antes que le meta un gol
el Real Unión".

Hoy me lo volverá a cantar, muy contenta de que en estos tiempos de cataclismo txuriurdin al menos metan goles, y menudos goles, los vecinos de blanco y negro, los txuribeltz.

Y me acuerdo de aquella vez que paramos en el pantano de Yesa, en algunas vacaciones de nuestra infancia, y leímos en una placa que el constructor del embalse había sido René Petit. Mi madre nos contó que Petit había sido futbolista del Real Unión -el equipo en el que entonces jugaba mi tío Iñigo-. En realidad Petit empezó a jugar en el Real Madrid en 1914 , con apenas 15 años, porque estudiaba en la capital de España, y ganó un título de Copa como merengue. Pero en 1917 volvió al equipo de su ciudad, el potente Real Unión: viajaba en moto desde Madrid hasta Irún para jugar los partidos (¡ay, Carletto!). Y en 1918 ganó la final de Copa con el Real Unión... contra el Real Madrid.

Ahora tenemos blogs, pero la pena es que ya no inventamos canciones como las de mi abuela para inmortalizar estas pequeñas épicas. Será que es difícil rimar "tibia y peroné" con "administrador concursal".

jueves, 30 de octubre de 2008

Vida y muerte en Pamplona

Estudié y trabajé muchos años en la Universidad de Navarra. Allí aprendí algunas de las mejores lecciones de mi vida y conocí a profesores y compañeros formidables. Allí tengo grandes amigos. Por eso vuelvo a menudo. De hecho, iré a dar una clase dentro de un mes, ahora con muchas más ganas de las que ya tenía, para hablar a los alumnos de Periodismo de algunas pequeñas historias en las que late la vida. Lo mejor de la vida.

Los tristes sicarios de la muerte no tienen ni idea de todo esto. No pueden entender nada. Tienen el cerebro podrido de odio y mentiras. Nunca comprenderán los motivos por los que la Universidad se recuperará del golpe y seguirá trabajando, como lo ha hecho tras los seis atentados que ha sufrido. Pronto pasaremos de nuevo por ese aparcamiento en el que han puesto la bomba, por el que hemos pasado mil veces y por el que pasan cientos de estudiantes y profesores todos los días, y seguiremos trabajando por lo mejor de la vida.

(La imagen es de John Rhodes | Alberto de las Fuentes para El Mundo).

* * *

Es un día muy triste. Nos encontramos y nos hacemos compañía en los blogs: Eresfea, J., Paco, Ramón, Pacotto, Luisgui, Allendegui, Sintomático, Eric...

miércoles, 22 de octubre de 2008

Noticia importante

El lunes recibí un mensaje de Bea, la madre de mi preciosísima ahijada Lucía. Decía así:

"Noticia importante:

LUCÍA SE HA CORTADO EL PELO

Estoy agotada de titulares enormes, así que he decidido poner en circulación mis pequeñas noticias. También creo que esa mirada arregla muchos lunes.
Un abrazo a todos,
Bea".

jueves, 2 de octubre de 2008

Emancipación

Según leí en un titular de ayer, una persona que tenga entre 18 y 34 años necesita ganar 3.300 euros al mes para emanciparse. Leí un poco más y descubrí que para los redactores emanciparse equivale a poseer una vivienda en propiedad (eso sí: con una hipoteca monstruosa que al parecer es la que proporciona libertad).

Dice la RAE: "Emanciparse: 2. Liberarse de cualquier clase de subordinación o dependencia".

Digo yo: tirurí, tirurí.

* * *

Me acordé de algunas cosas que decía el escritor Pako Aristi en una entrevista:

"El derecho a la vivienda es la reivindicación más burguesa que he escuchado jamás. Hasta ahora, la gente no ha tenido dinero para comprar una casa, o la ha comprado tarde. Los jóvenes deben pedir que les suban los sueldos al nivel del coste de la vida, por supuesto, pero ¿derecho a la vivienda? ¡Por favor!".

"Me gusta cobrar por lo que hago, no ganar dinero. Funciono a la caribeña: no vuelvo al trabajo hasta que se me acaba lo cobrado. Sin embargo, pasan muchos más apuros económicos que yo aquellas personas que tienen la vida organizada en torno al dinero".

lunes, 29 de septiembre de 2008

Interflora

Este blog tiene un lujo: los lectores y los comentaristas. Sois tan finos que hasta me ahorráis el trabajo de haceros la pelota. Copio tres mensajes recientes.

En los comentarios sobre el superpuerto de Jaizkibel, Eresfea escribió: "No sabéis cuánto he disfrutado leyendo argumentos de un lado y de otro. De verdad, es un gusto leer verdaderos intercambios de opiniones con sentido común y ganas de comprender y hacerse comprender".

Hace unos días recibí un mail de J., de Rentería, una persona humana que encuentra lomos adobados con forma de Groenlandia -yo solía ver Córcega en algunos filetes-. Pues bien, J. me contaba que seguía este blog y que le parecía "uno de los blogs que mejores comentaristas tiene" y que esos comentaristas son "de los que menos faltas ortográficas cometen".

Y unos días atrás, Mei-bi escribió: "Debes sentirte muy afortunado: unos te ofrecen higos, otros quieren cenar con tu cuadrilla y Sergio quiere quedar con la excusa de pagarte el porcentaje de tus no beneficios...".

Pues sí, me siento muy afortunado. Va por ustedes.

martes, 26 de agosto de 2008

(T)errores arbitrales

La foto es de AFP.

Al taekwondista cubano Matos lo han suspendido de por vida por este intercambio de opiniones con el árbitro. Me parece una decisión correcta, porque el pobre árbitro podía haberse quedado para sorber purés con pajita el resto de sus días. Eso sí, reconozco que Matos practica una violencia muy elegante: veo la patada y me dan ganas de puntuársela.

La escena me hace pensar en la variedad de riesgos que sufren los jueces olímpicos. Imagino al árbitro de boxeo, con las carnes tiernas a base de crochets y uppercuts. O al juez de tiro con arco, que acaba de sancionar a un arquero y ve cómo el tío va poniendo morros de leopardo mientras le apunta con la flecha al entrecejo. O al de tiro con carabina, al que le tiemblan las piernas cada vez que emite una advertencia a los competidores. Ostras, que van todos armados...

Quizá me atrevería a ser árbitro de ping pong: podrían tirarme la pala a la cabeza, pero confiaría en que los perdedores se desahogaran con un inofensivo pelotazo. Si fuera juez de trampolín, cada vez que diera una puntuación baja me acordaría de los piratas que pasan por la plancha a sus víctimas. Me asustaría otorgar un simple ocho a las gimnastas: la imaginación no me alcanza para todas las perrerías que podrían hacerme esas contorsionistas furiosas con sus mazas y sus cintas diabólicas. ¿Y una entrenadora rusa? Me aterran las entrenadoras rusas.

Entre todos mis terrores arbitrales, hay uno que se me aparece en forma de pesadillas: me veo levantando un banderín rojo para declarar nulo el último intento de un kazajo lanzador de jabalina Glups.

sábado, 23 de agosto de 2008

¡Gora Tuvalu, carajo!

Pues ya está. Tras el empacho de patrias, acabo de escoger la mía. Qué mejor patria que una a punto de desaparecer: Tuvalu. Repetid conmigo: ¡Tuvalu, Tuvalu, Tuvalu!

Tuvalu está formado por nueve pequeños atolones desperdigados por el océano Pacífico: es el cuarto país más pequeño del mundo (26 kilómetros cuadrados) y el segundo con menos habitantes (11.000), sólo por detrás del Vaticano. Mirad lo que muestra Google Maps al teclear Tuvalu: este país no es más que unas letras en el océano.


Sólo unas letras en el océano. Este dato es casi literal, porque la cota más alta de Tuvalu no supera los 5 metros de altitud y el aumento del nivel del mar amenaza con tragarse el país. Cien tuvaluanos ya han abandonado su tierra y existe un plan para evacuar a toda la población a la isla de Niue (perteneciente a Nueva Zelanda).

Mi primer recuerdo de Tuvalu es el del mayor acontecimiento de su historia reciente, un evento tan original que ningún otro país del mundo puede presumir de nada remotamente parecido: en 1999 la Unión Internacional de Telecomunicaciones concedió al país la extensión de internet ".tv". ¡Bingo! Las televisiones se peleaban por conseguir esa extensión para sus páginas web y al final una empresa estadounidense compró al Gobierno de Tuvalu los derechos de esa extensión para los siguientes 12 años a cambio de 50 millones de dólares.

Los tuvaluanos reciben ese dinero poco a poco: un millón de dólares cada tres meses, que no está nada mal para un país con la misma población que Azkoitia. Pero ¿qué ocurrirá si los tuvaluanos abandonan su patria? ¿Al menos quedarán vacas lecheras en el atolón-tolón? ¿Se dará al país por desaparecido? ¿Las televisiones tendrán que pagar los millones de dólares a los corales? ¿Qué pueden hacer estos minúsculos animalitos del filo Cnidaria y la clase Anthozoa con un millón de dólares? La verdad es que no llevan una existencia muy apasionante: los corales no tienen otra preocupación en esta vida que capturar un poco del calcio disuelto en el mar y fijarlo en sus tejidos. Quizá es que nunca se les ha dado una oportunidad, ni siquiera un cursillo. Tampoco han gozado de mucha capacidad adquisitiva. Quién sabe qué podrían hacer con millones de dólares.

La semana pasada hablé con Josema sobre Tuvalu y la extensión .tv de internet, una vez agotados los comentarios sobre Vanuatu (uno de los países con menos preocupaciones del mundo, al que incluso dedicamos una canción: "Vivo en Vanuatu / no me preocupa nada. / Pero si sube el mar / el volcán tendré que escalar"). Anteayer Josu me habló de Tuvalu, por un médico que había andado por allí y que le contó los planes para evacuar el país (evacuar un país entero: eso van a ser problemas de vientre, que diría Coll). Ayer Marc dejó un comentario en este blog en el que mencionaba Tuvalu. Tres tuvalus en una semana: la señal es muy clara para alguien que busca patria inofensiva y preferentemente en trance de disolución.

Por eso, iba a invitaros a que os subierais todos a la ola. Pero como en este caso la expresión resulta macabra, subámonos todos al atolón: ¡gora Tuvalu!

PD: Tuvalu participa por primera vez en los Juegos Olímpicos. En Pekín 2008 compiten -o han competido, no sé mucho de ellos- tres deportistas: la atleta Asenate Manoa, el atleta Okilai Tinilau y el levantador de pesas Logona Esau. Apellidos ideales para la celebración de triunfos: ¡Hemos ganau / la medalla, Tinilau!



La foto estaba aquí: Tuvalu: is the world watching?.

viernes, 22 de agosto de 2008

Paul Shirley quiere ser letón

El empacho de patrias, por un motivo u otro, sigue extendiéndose. Paul Shirley, jugador 412 de Estados Unidos, se pregunta por qué debe estar atado a su país.

lunes, 18 de agosto de 2008

Agrupémonos todos


Después de semana y pico, los Juegos Olímpicos producen ya un cierto empacho de patrias.

Así que esta mañana me he levantado con ganas de negar la gran metonimia olímpica (le puede pasar a cualquiera). O sea: niego que la selección española de baloncesto sea España. Niego que Nadal sea España, que Phelps sea Estados Unidos, que Liu Xiang, Hu Kai o Kai Zou sean China. Sin embargo, para establecer el medallero juntan a un gimnasta, tres ciclistas, dos regatistas, tres tenistas, un tirador de esgrima y dicen que eso es España y que España lleva tantas medallas. ¿Qué insinúan? ¿Que han ganado las medallas por ser españoles?

Antes que la nacionalidad existen docenas de razones mucho más determinantes para triunfar o fracasar en el deporte. Por eso, sería mucho más interesante establecer medalleros en función de esas razones.

Por ejemplo: yo agruparía las medallas obtenidas por...

a) aquéllos que se iniciaron en el deporte obligados por sus padres,
b) aquéllos que se iniciaron en el deporte contra la opinión de sus padres, y
c) aquéllos que se iniciaron en el deporte ante la indiferencia de sus padres.

Extraeríamos conclusiones mucho más interesantes que con la pobre clasificación por países.

Quienes crean en la influencia de los astros querrán saber si los deportistas aries obtienen más oros que los tauros o los sagicornios, si los piscis ganan en las pruebas de natación o si las géminis acumulan medallas en los dobles de tenis o en la natación sincronizada por parejas.

Y ya que estamos en Pekín, se podría establecer un medallero según el horóscopo chino. No me digáis que no sería mucho más emocionante ver en los tacos de salida de los 100 metros lisos a un cerdo, una rata, un dragón, dos búfalos, dos cabras y un mono. O a cuatro perros persiguiendo a cuatro gatos en un velódromo.

Las posibilidades son casi infinitas. Los espectadores podríamos escoger el criterio que más nos interese y toda la familia o la cuadrilla asistiría a las competiciones con pasión verdadera, porque los deportistas lucharían para defender la supremacía de nuestras opiniones y nuestros gustos. Pulse el botón rojo si desea clasificar a los deportistas según sus gustos en el desayuno. Y tenemos a la abuela, el padre y un hijo apoyando a una tenista que es más de magdalenas, y la madre y el primo del pueblo apoyando a la tenista que es más de chococrispis. Yo, desde luego, no apoyo con mucho entusiasmo a un piragüista con el que sólo comparto pasaporte; pero aplaudiría hasta romperme los metacarpos para animar a un piragüista que confiese su devoción por el pulpo a la gallega y que se juegue la medalla contra un piragüista amante de las acelgas con patatas.

Guapos contra feos, solteros contra casados, musulmanes contra mormones. Regatistas de izquierdas y de derechas. Ocho medallas para taekwondistas, futbolistas, halteras y lanzadores de peso que coleccionan sellos y sólo dos medallas para las remeras que practican el aeromodelismo.

Con un poco de orden estadístico (alguien que maneje un poco el acces lo tiene que hacer en un titá), al final de los Juegos podríamos obtener el perfil del atleta perfecto: un chino feo, obligado por sus padres, nacido en el año del mono, que prefiere merendar salado y no dulce, aficionado a la música rock tecnorrural, partidario de la energía nuclear, monógamo consecutivo y más de mostos que de tintos.

viernes, 15 de agosto de 2008

Crisis

Entre los trompeteos apocalípticos de la crisis, levanto el dedo un momentito para pedir turno y decir: que llevo una larga temporada como mileurista y vivo estupendamente.

Hala, ya está.

martes, 17 de junio de 2008

Este blog cuesta nueve kilos al año


Sigo pensando en las estadísticas de este blog. Según StatCounter, recibe la visita de 100-120 personas diarias, que suman unas 140-160 visitas (porque algunos repiten, claro). Los datos sobre el tiempo que permanecen los visitantes son muy poco precisos, y tampoco se puede saber con detalle qué hacen mientras están en el blog (dejarlo abierto y buscar en Google páginas sobre fútbol y penes, seguramente). Con los datos que da StatCounter, calculo muy a ojo que entre todos los visitantes sumáis unas 20 horas al día dedicadas a este blog.

Calculo que la mitad de vosotros os conectáis desde el trabajo (las visitas caen en picado los fines de semana: 40-50 visitantes los sábados y domingos). Así que de esas 20 horas diarias, hay unas 10 horas de trabajo perdido. En España, el coste medio de una hora de trabajo ronda los 15 euros (no es lo que un trabajador gana, sino lo que un trabajador cuesta: el sueldo más las vacaciones más las cotizaciones...).

10 horas de trabajo perdido x 15 euros/hora: la existencia de este blog supone unas pérdidas diarias de 150 euros para la economía general (4.500 euros al mes, 54.750 euros al año).

Je. Ahora vamos y le echamos la culpa de la crisis a los jeques del petróleo, al euríbor, a Solbes y al aumento de precios del cereal por el auge de los biocombustibles.

lunes, 9 de junio de 2008

Me quedé tupilak

En el minuto 92 me quedé así:


Y en el minuto 94, así:



Intento ser racional. Sé que es un disgusto estúpido: esos dos goles de última hora no afectan a nada importante de mi vida; es más, no creo que sean realmente importantes para casi nadie. Mi lado racional lo tiene muy claro. Es una tontería preocuparse por un resultado de fútbol, es una frivolidad, una reacción inmadura y vergonzosa. Por supuesto. Ya. Claro. Clarísimo. Pero no consigo explicarme el vuelco que me dieron las tripas en el minuto 92, ni el nudo en la garganta del minuto 94, ni el amargor que arrastro desde entonces.

El fútbol debería importarme un pimiento: no me parece un espectáculo demasiado atractivo; las habituales artimañas de los jugadores durante los partidos me ponen de mala leche; muchos de los personajes que pululan por ese mundo me dan grima; las subvenciones públicas a los equipos de élite y los chanchullos financieros de los clubes me parecen un escándalo. No me tengo por futbolero y no se me ocurre ningún argumento que oponer contra las críticas a la desmesura de este deporte.

Pero no sólo me alegro y sufro con los resultados de un equipo -más sufrimientos que alegrías en los últimos veinte años- sino que encima pago una cuota anual para asistir cada quince días al estadio. Y ayer pasé dos horas como un flan delante de la tele. Hay empresas y países que compran el derecho a emitir gases contaminantes. Al pagar la cuota del fútbol, yo siento que pago una multa voluntaria, compro el derecho a vivir con estas contradicciones, cumplo con mi cuota de gregarismo. Es una manera de desahogar inofensivamente el instinto tribal.

Me pregunto de dónde viene ese instinto, por qué resiste contra toda lógica. Como es un impulso anterior a la razón, supongo que de pequeño debí de caerme en alguna marmita de poción blanquiazul. Entonces me acuerdo de esta foto y ya entiendo lo que me pasa.





lunes, 28 de abril de 2008

Rutger Cañizhauer


"He visto penaltis que no creeríais. He visto a Albelda y Angulo correteando sin peto más allá de Orión. He visto cómo expulsaban a Zubizarreta cerca de la portería de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como un frasco de colonia que se rompe contra mi pie".

jueves, 24 de abril de 2008

Inquietud

Ando con bastante jaleo estos días, rematando trabajos para hacer pronto la mochila y subir 22 grados de latitud, y he descubierto un fenómeno inquietante: cuanto menos escribo, más visitas recibe el blog. Glup.

Nadie se lo había pedido nunca


Mi hermano Julen me pasa esta noticia sobre el último mohicano.

La foto, publicada en El Diario Vasco, es de Elisa Belauntzaran.

martes, 15 de abril de 2008

Me encantan estas geotonterías

43 países no tienen salida al océano. 41 de ellos limitan con al menos un país que sí tiene salida al océano. Sólo hay dos que están completamente rodeados por países que tampoco tienen salida al océano (es decir: sus habitantes deben cruzar dos fronteras para llegar a un país con costa oceánica). A saber...

martes, 8 de abril de 2008

Llorones

En la Patagonia, dos hombres compiten por ver quién es más rápido cortando un tronco en vertical. Son participantes de un concurso televisivo de supervivencia y el perdedor tendrá que marcharse a casa. Uno de ellos, un cincuentón fibroso y hábil, toma ventaja rápidamente. Su rival es joven y parece mucho más fuerte, pero usa muy mal el hacha y avanza muy despacio. Cuando el cincuentón está terminando su trabajo, baja el ritmo y se dedica a animar a su rival, torpe y humillado, y le jalea con angustia, con mucho aspaviento, como si estuviera animando a un hijo que nada a punto de ahogarse. Después de un buen rato, el joven consigue cortar casi todo el tronco y entonces el cincuentón remata su tarea con una pequeña ventaja.

Se baja cada uno de su tronco. El joven perdedor está cabizbajo. El cincuentón ganador corre hacia él, le da un abrazo enorme, le da palmadas en los hombros, le dice que es un campeón, que se ha esforzado como un valiente y que él le quiere muchísimo, empieza a gimotear "lo siento, lo siento", y el perdedor acaba consolando al ganador, "no pasa nada, no pasa nada". La cámara se acerca al ganador, le preguntan qué tal ha ido la competición y el hombre rompe en sollozos. Mira al perdedor, se golpea el corazón con el puño para repetirle cuánto le quiere, empieza a explicar cómo ha ido la cosa entre temblores, tartamudeos y lagrimillas.

Pones la tele y los ganadores de los concursos lloran, los perdedores se abrazan como si un terremoto acabara de tragarse su casa con todos los familiares dentro, los entrenadores destituidos echan a temblar, se tapan la cara y lloriquean ante los micrófonos. Los seleccionados en un cásting saltan, chillan, lloran, proclaman sus intensísimos amores. Los goleadores corren hacia las cámaras y exhiben los lemas pintarrajeados en sus camisetas interiores o en sus espinilleras, bailan junto al banderín de córner, hacen gestos al público o a la directiva, se arrodillan y miran al cielo, se señalan su propio nombre grabado en la camiseta.

La 2 está emitiendo los sábados una serie sobre los grandes momentos de la historia de los Juegos Olímpicos. La he visto dos o tres veces y hay algo que me ha llamado la atención en las grandes finales de hace décadas: las celebraciones escuetas de los ganadores, ya sean atletas, gimnastas o jugadores de ping pong. El velocista cruza la meta en primer lugar, un instante explosivo que supone la cumbre de toda una vida, y apenas esboza una sonrisa leve, un saludo rápido con la mano, y enseguida se retira trotando, escondiéndose un poco, como si le diera apuro exhibir su gran victoria. No hay emociones disparadas, gestos sobreactuados, sentimentalismos empalagosos. Se percibe una alegría inmensa, pero contenida para no caer en el exhibicionismo.

En las fotos, los atletas etíopes Mammo Wolde y Abebe Bikila en el momento en que se proclamaron campeones olímpicos.


lunes, 10 de marzo de 2008

Mudanza (1). Póngame medio metro de libros de Asia

Andamos de mudanza y una de las consecuencias es que por fin puedo juntar casi todos mis libros, que hasta ahora andaban desperdigados en diversas estanterías y cajas en un radio de 450 kilómetros. Dejaré los libros menos interesantes, los tochos monumentales y las colecciones de revistas en casa de mis padres y podré juntar todos los demás en una sola biblioteca. Pero se me plantea una duda: ¿cómo los organizo?

Aquí va la narrativa española y la hispanoamericana, luego los estadounidenses, los rusos, los europeos... Los libros en euskera. Los libros grandotes de fotos. Los tintines, los astérix y los cómics. Los de vespas (una buena colección, ¡y todos regalados!). Los de ciclismo. La ciencia ficción. Los de periodismo, los diccionarios, los casados, grijelmórum y similares...

La mayor parte la ocupan los libros de viajes: literatura, reportajes y guías de muchas regiones del planeta. Empiezo a agruparlos según un criterio geográfico: los libros de tema europeo, los africanos, los norteamericanos, los sudamericanos...; después, una zona aparte para los libros españoles, y otra más para los vascos. Pero saco de una caja los libros de Kapuscinski y me niego a desperdigarlos por la biblioteca según los continentes de los que traten: está claro que deben ir todos juntos. Y los de Thubron y los de Leguineche y los de Noteboom... Esos también deben ir agrupados por autor. ¿Cómo hago, entonces?

¿Y dónde pongo a Steinbeck? Junto a los libros de viajes norteamericanos no estaría nada mal. ¿Lo separo, entonces, de la narrativa estadounidense? ¿Y los libros de Chéjov con consejos para escritores y periodistas? ¿Los pongo con los rusos o con los de periodismo? ¿Y Josep Pla? Me gustan tanto su Viaje a pie y su Viaje en autobús, que me gustaría incluirlo en las baldas viajeras. Pero son libros de bolsillo y tampoco puedo ponerlos entre otros muy grandes, aunque sean de tema parecido, para mantener un poco de orden y geometría. No me aclaro.

Lo primero que vendió Francis en la librería Metrópolis fue un libro rosa. Un abuelo le pidió consejo para regalarle un libro a su nieta.

-¿Qué edad tiene?
-Siete años.
-¿Le gusta leer?
-No.
-¿Y qué gustos tiene?
-No sé... el color rosa.

Y compró un libro rosa.

En estos días de criterios bibliotecarios extraños, me veo como aquel abuelo. Ando un poco perdido en la zona central de una balda, buscando alguna transición entre los autores y temas que vienen de un lado y los que vienen del otro. Y maldigo a Bill Bryson por no haber escrito un libro africano. Me habría venido de perlas.

PD: Espera, espera, acabo de leer El antropólogo inocente, de Nigel Barley, el divertidísimo relato de un antropólogo que pasa dos años con una tribu camerunesa. ¡El enlace perfecto entre África y Bryson!

PD2: Orientadme. ¿Cómo ordenáis vuestros libros, si es que lo hacéis?

sábado, 8 de marzo de 2008

Tuertos o ciegos

Para completar los textos de ayer y los comentarios que surgieron después, traigo unas palabras que escribió Solzhenytsin en la introducción de Archipiélago Gulag:

"Gracias a un inesperado giro de nuestra historia, afloró a la luz una parte de este Archipiélago, una porción insignificantemente pequeña. Los mismos puños que nos habían puesto los grilletes ahora buscaban la reconciliación abriendo las palmas: <<¡No conviene recordar! ¡No hay que revolver el pasado! ¡A quien recuerde lo pasado que le arranquen un ojo!>>. Pero el proverbio termina diciendo: <<¡Y al que lo olvide que le arranquen los dos!>>".

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