sábado, 11 de octubre de 2008

La mejor comida del año

El miércoles al mediodía recorrí los hayedos de Lauzaran (foto 1), bajé al barranco de Itolatz, subí a buscar el castillo de Arlekia (foto 2: unos enigmáticos muros medio derruidos, camuflados entre la vegetación como una ruina camboyana, que posiblemente datan de tiempos romanos) y bajé de nuevo hacia los restos de la Real Fábrica de Municiones de Hierro de Orbaizeta.




En Lauzaran, y antes en Azpegi y en Harpea, me habían caído chaparrones esporádicos durante toda la mañana. Cuando bajaba de Arlekia, ya a las dos de la tarde, empezó a jarrear. Llegué corriendo bajo el diluvio a la plaza de la Fábrica de Orbaizeta y me metí en la furgo. Me quité toda la ropa mojada por lluvias y sudores, me puse ropa seca, saqué el hornillo y un cazo, y calenté el potaje de lentejas preparado la víspera en la olla exprés.


Después de comer, coloqué las tablas y las colchonetas, me tumbé, me arropé con el saco y me quedé frito quince o veinte minutos. Me desperté con el repiqueteo del chaparrón sobre el techo de la furgoneta y en ese momento no deseé nada más.

9 comentarios:

Sergio dijo...

La sensación de placidez que produce "el repiqueteo del chaparrón sobre el techo de la furgoneta" (o de la tienda de campaña); ya casi no me acuerdo de la última vez que lo sentí. Esa sensación tiene que estar escrita en nuestros genes desde la época de los cazadores-recolectores cuando se guarecían en sus cuevas o algo así.

Envidia sana.

Sergio dijo...

Y bonita foto la primera.

Thunder dijo...

Me interesa mucho la respuesta de la siguiente pregunta: aquella tarde, tras el potaje y su posterior metabolización durante la siesta ¿a parte de repiqueteo exterior hubo interior?

Ander Izagirre dijo...

Yo no lo llamaría repiqueteo. Y de alguna manera había que secar la ropa.

Mira lo que me haces decir, Thunder (y quítate ya la hache del nombre, que en esta ocasión viene al caso pero lo tuyo no es por trueno sino por tundas, que eres un tundas).

Marc Roig Tió dijo...

Lo mejor que se podía hacer este fin de semana, seguro. Pero te cambio las lentejas por mi almuerzo del sábado: pásate por mi blog, fitatos!

María B. dijo...

ABRIGO

Cuando sólo era
un niño estupefacto
viví durante años
allá en colón
en un casi tugurio
de latas
fue una época
más bien
miserable
pero nunca después
me sentí tan a salvo
tan al abrigo
como cuando empezaba
a dormirme
bajo la colcha de retazos
y la lluvia poderosa
cantaba sobre el techo
de zinc.

Mario Benedetti

Un saludo

Ander Izagirre dijo...

Muchísimas gracias, María B.

Lucía Martínez Odriozola dijo...

¿Beatriz?
...para todo... no sé qué
Esa foto tiene información cifrada.

Lucía Martínez Odriozola dijo...

Creo.

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