martes, 1 de abril de 2008

Los pequeños guardianes del mundo (2): Josetxo Mayor


Josetxo es un jubilado donostiarra que lleva 21 años abriendo, limpiando y cuidando los caminos del monte Ulía. Sube todos los días del año, haga el tiempo que haga, salvo el primero de cada mes (porque ese día le toca cobrar la pensión). ¿Y el día de Navidad? ¿Tampoco perdona el día de Navidad? "Bueno, ese día no trabajo pero vengo a Ulía por lo menos a pasear. Y, hombre, mientras paseo se me ocurre alguna idea nueva”.

Aquí van algunos extractos del reportaje que publiqué el verano pasado en El Diario Vasco y El Correo.

"Josetxo Mayor conoce tan bien Ulía que se sabe hasta las biografías de los pedruscos. 'Mira, ¿ves esa piedra de ahí, la que está entre las zarzas? Antes estaba aquí, colocada en el camino, pero alguien la ha tirado. ¿Por qué harán esas cosas?'".

"También conoce la vida y milagros de cada árbol: 'Aquellos olmos estaban muy pochos, hasta que quité todas las zarzas de alrededor y hay que ver cómo crecen. Este abedul –pasa la mano por el tronco como si acariciara a un nieto- era un pirulí y mira qué hermoso se ha puesto'. Relata con detalle los avatares de los madroños y las hayas que plantó, de los pinos caídos, del roble maltratado por algún bestia, del sendero que tuvo que ensanchar para que los caminantes no pasaran tan cerca de un castaño y no se agarraran de sus ramas".

"Todo empezó con un ataque de pena. La pena de ver cerrados y abandonados casi todos los senderos que Josetxo, nacido en Zemoria, en las faldas del monte, recordaba de toda la vida. 'Hace veinte años la gente sólo paseaba por la parte alta de Ulía, por la carretera y por la pista que va a la antena, porque los caminos habían desaparecido. Yo llevaba tiempo sin venir, y cuando vine me dio una pena casi de llorar, me entraron ganas de empezar a quitar la maleza a mandobles'. Josetxo empezó a rumiar una idea. Y en la mañana del 16 de septiembre de 1986 se lanzó: 'No se me olvida esa mañana. Fui a la zona del caserío Barracas y me puse a abrir un camino. Pero con los dientes', se ríe. 'No llevaba ninguna herramienta, quité cuatro rastrojos a mano, y medio a escondidas por si venía algún dueño de los terrenos a preguntarme qué hacía. En esa primera mañana pensé: ‘a ver hasta dónde soy capaz de llegar’".

Veinte años después, ha sido capaz de abrir una red de senderos que comunica todas las zonas de Ulía. Gracias a Josetxo, el camino que viene del Faro de la Plata puede seguir por media ladera hasta la punta de Mompás, sin tener que desviarse a las carreteras de la zona alta de Ulía. Así se completó un precioso itinerario costero entre Pasaia y Donostia, señalizado con las marcas rojas y blancas del GR-121 (Gran Recorrido). Y también se pueden dar paseos breves por los caminitos que serpentean entre los bosques".

"Josetxo camina por sus dominios explicando la minúscula historia de cada arbusto, cada piedra y cada rincón. Nombra los árboles como si los saludara: álamos temblones, abedules, fresnos, robles, rebollos, pinos. Le gustan mucho los helechos reales, que en las zonas más sombrías flanquean el sendero con sus matas espesas y elegantes, y le maravillan los lirios del Pirineo, especie protegida que de tanto en tanto asoma entre los arbustos unos racimos de flores amarillas. Pronto aparecen los primeros escalones, construidos con grandes piedras que Josetxo trajo volteándolas desde las laderas cercanas. Cuando empezó la obra, la vaguada estaba cubierta de zarzas y de pinos caídos, él se abrió paso con la azada y la pala. Para salvar las hondonadas hizo levantes, amontonando tierra y revistiéndola después con losas; para suavizar las pendientes peligrosas –“esta bajada era un rascaculos”- construyó tramos amplios de escaleras".

"Josetxo habrá recorrido este tramo cientos de veces pero camina como si fuera la primera, en alerta constante, vigilando cada rincón, agachándose aquí y allá para recoger piedrecitas del camino y echarlas a un lado. No hay diez metros sin el recuerdo de un esfuerzo. '¿Ves esta roca grande? Llegaba hasta la mitad del camino, no dejaba sitio. Pues cogí el puntero y la maza y venga, tres mañanas seguidas masticando la piedra, hasta que le comí la mitad. Mira, mira las marcas del puntero en la roca. Y aquellas escaleras en zigzag las construí porque un día me dijeron que se habían caído dos personas. Tardé tres meses. El desmonte lo empecé en febrero de 2000, con la pala y la azada todo el día, cuánta agua me cayó y cuánto frío pasé'. De pronto, como si cayera en la cuenta de que está poniendo demasiado énfasis en los esfuerzos, explica: 'Aquí hay mucha fatiga y muchos sofocones. Pero juramentos, ni uno. Un voluntario no tiene derecho a decir juramentos. Si no quiere trabajar, que lo deje'."

"Termina el paseo. Me atrevo con la pregunta que me ronda desde hace un rato: 'Josetxo, dentro de treinta años ¿quién cuidará de todo esto?'. Se para, se gira con una sonrisa radiante y dice: '¡Pues yo mismo, hombre!'.

PD: En el reportaje completo se puede leer la historia de un hallazgo emocionante: durante sus trabajos, Josetxo desenterró por casualidad una calzada del siglo XIX. Unos años más tarde, un paseante anónimo colocó una placa en una de las rocas cercanas a la calzada para bautizar ese tramo: ahora se llama "Avenida Josetxo".

PD2: Josetxo Mayor recibió la medalla al mérito ciudadano de San Sebastián. Durante la celebración, sólo le pidió una cosa al alcalde: una desbrozadora mecánica.

11 comentarios:

mòmo dijo...

Iré (iremos).

Ander Izagirre dijo...

Mòmo, si vas al monte Ulía, te recomendaré algunos paseos y en especial una travesía estupenda: el sendero litoral entre San Sebastian y Pasajes, señalizado con marcas amarillas por el Club Vasco de Camping. Es un poquitín más dificultoso que el camino habitual (el GR-121) pero a cambio se asoma a calas y acantilados maravillosos. Merece la pierna. En tres horitas haces la travesía completa, llegas a Pasajes de San Pedro, cruzas en barco a Pasajes de San Juan, te tomas un pintxo y un txakolí, y vuelta en bus a Donosti. Una maravilla. Depende de la fecha, podría hacer de guía.

Ander Izagirre dijo...

Eso sí: si quieres encontrar a Josetxo, debes madrugar. El hombre trabaja en Ulía de siete a diez de la mañana.

Anónimo dijo...

Joder, qué tío.

alvarhillo dijo...

Yo de mayor quiero ser como Josetxo.

mòmo dijo...

Quiero ir, y me encantaría encontrar a Josetxo. Te avisaré en cuanto logre organizarme.

Anónimo dijo...

Gracias a Ander. Y a Josetxo. Gracias a él mi paso por Ulia poco antes del final de mi Vuelta a Donostia fue bien:

http://notepub.com/#note=188153
o
http://www.foroswebgratis.com/tema-uelta_a_donostia_san_sebasti%C3%A1n_folleto_o_topo_gu%C3%ADa_con_mapa_+_informaci%C3%B3n-52281-2827402.htm

Anónimo dijo...

Hola, Ander.

No puedo ver el reportaje de Google Docs (me pide usuario y clave). ¿Podrías crear un PDF y alojarlo en algún servidor de acceso universal?

Gracias

Anónimo dijo...

La avenida Josetxo me recuerda a la R. Peironcely de la isla Santa Clara:

En la parte alta de la isla Santa Clara de Donostia, al lado del faro, arranca un ancho camino adoquinado que baja entre mesas y bajo árboles hasta la playa, el puertecito, bar, duchas, etc. Cerca del faro hay una placa que indica "Avenida R. Peironcely", aunque esta "avenida" (camino) no sale en el callejero de la web del ayuntamiento de San Sebastián. Así que parece un nombre extraoficial. Eso sí, en OpenStreetMap sí que sale: http://www.openstreetmap.org/#map=17/43.32168/-1.99725

Parece que han dedicado la vía a Ramón Peironcely que, entre otros, fue fundador y primer presidente de la Asociación de Amigos de la isla Santa Clara:
http://elpais.com/diario/2008/08/14/paisvasco/1218742808_850215.html
http://www.diariovasco.com/v/20100312/san-sebastian/isla-muchos-amigos-20100312.html

Anónimo dijo...

En la isla también hay un camino dedicado a Imanol Berakoetxea: http://www.diariovasco.com/20070812/san-sebastian/marco-incomparable-20070812.html

Anónimo dijo...

Las 10 fuentes de Ulia:
* http://www.donosticity.org/noticiasdet.asp?id=409 . El acceso a la quinta no está bien explicado: está muy cerca de la tienda de campaña junto a la boca del túnel de la senda litoral y la cerrada del que da a Bidebieta/La Paz: http://blogs.diariovasco.com/miradas-peaton/2016/05/14/la-quinta-playa-donostiarra/ . Para llegar a la tienda de campaña lo más fácil es subir por la carreterita de Arzak, unos metros a la derecha (muy cerca de la ikastola Herri Ametsa) tomar el camino que baja y conecta enseguida con la GR (marcas rojas y blancas), seguir a la derecha y a unas decenas de metros tomar el camino que baja. Estando junto a las bocas de los 2 túneles en vez de atravesar el de la senda litoral vamos hacia el otro lado y enseguida tomamos una senda que baja; enseguida tenemos la fuente lavadero, junto a la caseta de pescadores, con techo cubierto de hierba. La página de Alquezar y Donosticity cita una fuente junto al albergue: está al pie del Camino de Santiago, a unas decenas de metros del albergue, en el bosque; pero a menos de 10 metros de la entrada del albergue hay otra, por lo que serían 10 fuentes en vez de 9.

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