martes, 23 de octubre de 2007

Transicion


Mensaje desde teclado marroqui sin tildes y con torpeza de teclado azerty.



El avion es un invento estupendo, con el se gana mucho tiempo, y mil kilometros pasan en un suspiro. Con una vieja furgoneta quiza no se gane tiempo pero se gana espacio, conducir con ella mil kilometros y cruzar la peninsula de punta a punta es como pasar el dedo por un mapa en relieve.

Al contrario que un avion, una furgoneta melonera tiene tacto. Siente los repechos de Etxegarate en el paso de Gipuzkoa hacia Navarra (las cuestas cuestan...), recupera el brio y zumba con entusiasmo en la Llanada alavesa, permite acercarse poco a poco a las montanyas que cierran el paso hacia Burgos y descubre el desfiladero de Pancorbo. Me gusta pasar por la carretera del desfiladero, meterme por los tuneles en las entranyas de la roca, compartir angosturas con el tren, descubrir el pueblo en la hondonada, ganarme la salida hacia el valle la Bureba; y cuando voy por la autopista me da pena perderme toda esta travesia. Me gusta sentir como baja la carretera hacia la depresion del Duero, cruzar el rio y subir de nuevo. Atravesar la meseta y esperar con paciencia a que vaya emergiendo el lomo oscuro de Guadarrama, descubrir 80 kms antes el resquicio en la sierra por el que subira la carretera hasta el puerto de Somosierra. Me alivia rodear Madrid por sus venas perifericas, sentir de refilon los latidos de ese corazon urbano monstruoso que emite sistoles de coches hasta un centenar de kms alrededor. Y salir por fin a la meseta toledana, socarrada y sosegada.

Voy cogiendo tono cuando veo, todavia en Ciudad Real, el primer chamizo que vende billetes para cruzar en barco a Tanger. De noche, el paso de Despenyaperros es una mandibula que acongoja. Luego vienen las sierras de Jaen y el oleaje de los olivares, las luces de Granada, una noche calida en un area de descanso de Loja (Victor y yo dormimos dentro de la furgoneta, Francis en la tienda. "Siempre que duermo en tienda suenyo con ovnis". Es que hemos dormido en un aparcamiento de camiones, que arrancan de madrugada, maniobran, nos deslumbran con los faros. Ovnis).

Al dia siguiente leemos ya en los carteles Iznalloz, Benalua, Guadalhorce. Pero aun estamos al norte del estrecho.

El penyon de Gibraltar aparece de golpe, una muela tremenda envuelta en neblinas. Detras, pegada a ella, otra silueta montanyosa mucho mas palida. El monte Musa. La otra columna de Hercules. Con esta perspectiva, las dos montanyas (Europa y Africa) parecen unidas.

En Algeciras ya se abre la brecha de agua. Se separan dos mundos, muy faciles de enlazar para nosotros. Un ferry de Tarifa a Tanger, 35 minutos.

Y despues de estos mil kilometros de pasar el dedo por el relieve de la peninsula, de atravesar hora tras hora los climas y los relieves, las senyales y las voces, Tanger es una sorpresa. Pero no por los minaretes, los velos o el abuelo con chilaba que vende una plancha vieja y seis pimientos rojos en una esquina del zoco. La verdadera sorpresa, tras mil kilometros y una tarde de paseo por la ciudad, es que en el fondo en Tanger no vemos nada demasiado distinto.

(Foto. Zarpando de Tarifa)


10 comentarios:

David Álvarez dijo...

Se agradece ese soplo de salitre. Aquí es un puñado de oro.

mòmo dijo...

Precioso. Casi como estar en esa furgoneta con vosotros. Gracias, Ander.

gusiluz75 dijo...

Ander, vamos a usar tu texto en CIE Murcia para que los chicos de tercero de carrera (segundo ciclo con otra carrera terminada) descubran dónde van las tildes... así no tenemos que pensar una práctica más.
A ver si tenemos suerte y damos un premio al que las ponga todas.
¿Trece días? Uf, nos vemos en Subiza

IMakazaga dijo...

Anderiza, a mí de pequeño me encantaba viajar imaginando que iba a la par del coche en un monopatín. Subía, bajaba, subía, bajaba. Siempre por la cuneta. Seguro que tu "Frago Frutera" no me decepcionaría. Disfruta del viaje. Y nos vemos en Suiza.

Sincopado dijo...

Disfruta del viaje y la furgoneta, para que luego podamos leerlas desde aquí los que ni viajamos, ni tenemos furgoneta.

Nahum dijo...

Y el de la foto, Víctor, supongo, ¿reza a La Meca?

mòmo dijo...

Imakazaga, ¡qué gracia! Yo hice lo mismo durante doce años, en los trayectos de ida y vuelta: casa-colegio / colegio-casa, pero de monopatín nada (me habría estampado contra el primer árbol; es que tengo una imaginación que no permite excesos); yo iba a caballo.

alvarhillo dijo...

Que envidia me das, Ander.
En el 81 estuve un mes recorriendo la cornisa cantábrica desde Portugal a Francia en una Avia que no pasaba de 90 por hora y leer tu post me lo ha hecho recordar.
Muchas gracias.

MBI dijo...

Acabo de encontrarte.
Me alegró el día.
Pondre un link, merece la pena

txipi dijo...

es curioso que los teclados marroquíes te den ese montanyoso acento catalán

un saludo
y buen viaje
Edu d´Alacant

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