sábado, 22 de noviembre de 2008

Todos somos calaveras

El escultor Luis García Vidal decidió que a la muerte hay que hacerla visible, muy presente, para que no nos asuste. Y así creó el Jardín de los Desvelados, en Estella, donde las enormes calaveras y los coches descacharrados expresan esa inquietud.

Su historia es el último capítulo del libro Cuidadores de mundos. Por eso, la semana pasada quise ponerme en contacto con él para invitarle a la presentación del libro en Pamplona y para enviarle un ejemplar. Primero escribí a Javier Hermoso de Mendoza, un estellés que conocía bien a Luis y que solía decirme si el escultor andaba mejor o peor de salud, con más o menos fuerzas para atender visitas. Javier me respondió que Luis había desaparecido hacía varios meses y que acababan de confirmar que un cadáver encontrado en el río Ega era el suyo.

La noticia me dejó primero helado, luego triste. Repasé sus fotos, releí el capítulo de su historia y encontré un pequeño consuelo en las propias palabras de Luis. Copio un párrafo del libro:

"Después de sufrir un accidente de tráfico y de perder a un hermano por un cáncer feroz, llegó a la conclusión de que lo único que podemos hacer con la muerte es desvelarla y ponerla bien a la vista. “No hay nada más natural que la muerte. Si la ocultamos, sólo conseguimos tenerle miedo”, dice. Así ha labrado Luis, de 79 años, la naturalidad con la que habla de su propio final. En una de las calaveras más grandes, que aparece medio enterrada en la ladera, ha excavado una galería interior que va desde los dientes hasta la bóveda del cráneo. “Esa será mi tumba”, explica. “Los faraones hicieron las pirámides para que los enterraran, ¿no?, pues yo quiero que me entierren o que dejen mis cenizas dentro de la calavera, qué menos. Mira, ven, sácame una foto aquí, que se vea bien el hueco, y puedes poner: el artista mira su futura tumba. Ahí dentro estaré bien, tranquilo, sin disgustos”.

Aquí tenéis esa foto. Recuerdo muy bien aquel momento. Yo estaba algo impresionado y Luis se reía.


Me fui de Estella admirado por su serenidad y su buen humor. Pero también me fui con un cierto desasosiego. El escultor tenía 79 años, se le notaba cansado, envejecido, y hablaba con melancolía del deterioro de su obra. El acceso al Jardín de los Desvelados era libre las 24 horas del día y algunos visitantes maltrataban las calaveras. Algunas estaban en bastante mal estado y otras apenas asomaban de la tierra, medio devoradas por la vegetación. Luis soñaba con grandes proyectos escultóricos, como el de un avión estrellado con un montón de esqueletos desparramados. Pero apenas tenía fuerzas para frenar el deterioro de sus obras antiguas y ya parecía imposible que pudiera emprender nuevas. Quiso mostrarme el antiguo esplendor de su parque:

"Cuando fotografío las calaveras medio derruidas, Luis saca de su bolsa varias imágenes enmarcadas, en blanco y negro, en las que se ve el parque en su esplendor de hace 20 o 25 años: unas impresionantes calaveras de tres metros y medio de altura, admiradas por visitantes que a sus pies parecen liliputienses. Otra escultura, de la que hoy sólo queda medio cráneo hundido entre las zarzas, era entonces una gran calavera que lucía una dentadura perfecta y miraba al cielo con ojos aterrados. Los proyectos de nuevas obras bullen en el cerebro de Luis pero las fuerzas de sus brazos apenas le alcanzan para restaurar las deterioradas. Muestra las viejas fotos con nostalgia: “Mira, mira cómo era esto antes, fíjate qué esculturas. ¿No podrías publicar alguna de estas fotos, para que se sepa cómo eran las calaveras?”. Las fuerzas menguantes de Luis, la añoranza por aquella época vigorosa y el deterioro imparable de su obra van amasando, en el Jardín de los Desvelados, una metáfora triste".

Aquí tenéis una de esas fotos de los años 80:


Nadie más que Luis se encargaba de cuidar las calaveras, de manera que probablemente su obra irá desapareciendo poco a poco. Al pensar en ese triunfo del olvido, he entendido un poco mejor por qué escribimos.

* * *

Aún estamos a tiempo de visitar el Parque de los Desvelados. Y aquí está el capítulo del libro dedicado a Luis: Todos somos calaveras.

ACTUALIZACIÓN: Javier Hermoso de Mendoza acaba de colgar este vídeo sobre el Parque de los Desvelados, grabado el día en que apareció el cadáver de Luis.

20 comentarios:

albardäo dijo...

impresionante

LUISGUI dijo...

Entre Parque de los Desvelados y Parque de los Olvidados podría haber y hay una delgada línea muy sencilla de cruzar, basta un paso: el tiempo. Y una medicina, el recuerdo. Bravo por este recuerdo.

Caravinagre dijo...

Qué impresión, Ander.

Y que persona tan entrañable. Bueno, precisamente por eso escribrimos también, sin grandes trascendetalismos, pero es una lucha contra el olvido. Un recordar.

Un abrazo grande.

IMANOL dijo...

Desconociendo la historia y el porqué de esas calaveras en ese lugar, recuerdo que de niño jugue escalándolas y corriendo entre ellas. Será una pena si se pierden en la maleza...

leitzaran dijo...

Toda una estética de la muerte. En todos los sentidos, también en el de la descomposición a lo largo del tiempo.

Silvia dijo...

Es cierto, Ander y Caravinagre, escribir es recordar y gritar contra el olvido. Me ha gustado mucho lo de la serenidad y el buen humor ante la muerte; es lo que deberíamos aprender.

Gracias por compartirlo.

J. dijo...

La historia de Luis es tremenda. Espero que se conserve su legado, en otro lugar, en otro país, así sería. Sin duda. Parece que Tim Burton se hubiese inspirado en él.

Lucía Martínez Odriozola dijo...

Gracias, Ander.
Yo y mis estudiantes te agradecemos la lección de hoy.

El Humilde Fotero del Pánico dijo...

Vaya.
Había oído hablar de ese lugar que aún no ye visitado, pero no sabía nada acerca del artista.
Es una historia emocionante.
Gracias por contárnosla.

Ander Izagirre dijo...

Gracias a todos por los comentarios. Si pasáis cerca de Estella, merece la pena que busquéis el lugar. Y que nos contéis cómo está ahora. En el enlace a la página de Javier (y en mi libro) encontraréis las indicaciones para llegar.

Lucía, gracias a vosotros. Ese par de horas de charla en la UPV fue una gozada para mí. Tienes unos buenos alumnos. Alguna culpa tendrás tú. Y cuéntanos tu viaje a Melilla (Lucía va hoy a Melilla a recoger un premio por sus entrevistas a mujeres publicadas en El Correo).

David Álvarez dijo...

"Nadie más que Luis se encargaba de cuidar las calaveras, de manera que probablemente su obra irá desapareciendo poco a poco. Al pensar en ese triunfo del olvido, he entendido un poco mejor por qué escribimos". plasplasplasplas

Jonathan dijo...

Y si vais a ir, igual sería buena idea, aunque sepais el camino, preguntad por allí a unos cuantos como ir...

Por desgracia la gente no sabe lo que tiene en casa hasta que viene gente de fuera para verlo.

Igual si ven que va gente a verlo, deciden cuidarlo o convertirlo en atracción turística...

Un saludo

Ander Izagirre dijo...

Muy buena idea, Jonathan.

JManuel dijo...

Desde pequeño he disfrutado y he sentido una gran admiración por tu obra.
De mayor, por tu persona, por tu constancia, tú lucha contra el olvido y ostracismo de tu obra por parte de las administraciones.
Que sepas que no te olvidamos, que a fechas de hoy y en el futuro seguirán llegando gentes de todas partes y países para ver tu obra, y aunque vaya desapareciendo absorbida por la naturaleza de la que un día salio y gracias a la desidia de las autoridades, siempre quedará el nombre del Parque de los Desvelados, Las Calaveras, paraje inscrito en la memoria de todos los habitantes de Estella, al cual tu y tu obra diste nombre.
Hasta siempre Luis, un placer haberte conocido.
J.M.

Rodrigo dijo...

Nunca he estado en Estella, pero conocí a Luís García Vidal en París, en el barrio de los pintores. Nos contó que ya no quedaba nada de la vida artística parisina, que todo era comercial, que a la gente sólo le importaba el dinero... y también nos enseñó unas fotos arrugadas que sacó de su bolsillo, contándonos que hacía esculturas de calaveras.

Nos sacamos una foto con él, y le mandamos una copia por correo a su casa en París. No sé si la llegó a recibir.

http://photos-d.ak.fbcdn.net/photos-ak-sf2p/v238/20/82/1707075/n1707075_32673443_803.jpg

Gracias Ander.

Lucía Martínez Odriozola dijo...

Qué guapo estás en la foto, Rodrigo.

fess dijo...

Hola, he dado con este artículo buscando información sobre los desvelados. Estoy muy interesado en el tema y, aunque vivo en Madrid, me planteo hacerme una escapada a visitarlo. ¿alguien tiene información precisa y reciente sobre el estado en el que está ahora? Muchas gracias. Un saludo. Fernando

Ander dijo...

Fess, aquí tienes lo que escribí hace unos meses tras mi última visita al Parque de los Desvelados:

http://www.gentedigital.es/blogs/anderiza/22/blog-post/906/a-las-calaveras-les-crece-melena/

La historia de Luis García Vidal es uno de los capítulos del libro "Cuidadores de mundos" (si te interesa, puedes verlo en la columna derecha). Un saludo.

fess dijo...

Muchas gracias. Iré seguro. Voy a leer el capítulo que mencionas y a documentarme. Quizás me ponga en contanto contigo, antes del viaje que haría en navidades, para solucionar algunas dudas, si no te importa. Un barazo y gracias.

Ander dijo...

Fess, aún pueden verse unas cuantas calaveras en buen estado, los restos de otras más grandes y varios montajes de coches chocados. Pero el parque está un poco dejado y no esperes grandes cosas. Si quieres escribirme, tienes mi mail también en la columna derecha. Un saludo.

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