
Decíamos que detrás de algunos relatos falsos no había sino pereza.
Para un escritor o un periodista que quiera acertar con la realidad y no divagar, las mejores herramientas podrían ser unos buenos zapatos y un cuaderno de notas. Son palabras de Chéjov. Y son el título de un libro que debería estar en la mesilla de un periodista (especialmente de viajes), junto con éste otro: Sin trama y sin final. 99 consejos para escritores.
Publicados por Alba Editorial en 2005, son recopilaciones de párrafos escritos por Chéjov en sus cartas a amigos, editores y escritores, y también en su libro-reportaje La isla de Sajalín. Chéjov daba en el clavo, en muchos clavos de la naturaleza humana, en sus relatos de ficción y en sus reportajes. Y es interesante comprobar cuáles eran sus métodos para conocer la realidad.
-Cambiar de aires (viajar para vencer la pereza, sin pensar en escribir).
-Reaccionar ante la indiferencia (estudiar cosas que nadie estudia; ir a ver en persona injusticias que nadie ve; elogio de la experiencia y de los conocimientos de primera mano).
-"Lo que necesitamos son datos. Hablando en general, en nuestra dilecta patria hay una grandísima pobreza de hechos y una gran riqueza de razonamientos de todo tipo”.
Fijaos en este gusto por la documentación, un siglo y pico antes de Google: “Sin moverme de casa leo cuánto costaba una tonelada de carbón de Sajalín en 1863 y cuánto cuesta el de Shanghai, me informo de esas grandes extensiones, de los vientos del noroeste, sudoeste y nordeste que soplarán sobre mí cuando esté meditando sobre mi mareo cerca de las costas de Sajalín. Leo noticias del suelo, del subsuelo, de la arcilla arenosa y de la arena arcillosa”.
-Requisitos para el trabajo: Unos buenos zapatos (no ahorrar en botas). Un cuaderno de notas. Disponibilidad de cambiar de idea.
-Durante el viaje: No desanimarse. No planificar demasiado. Aceptar invitaciones. Caminar. Mirar. Hacer excursiones (viajar a pie, en compañía, siguiendo caminos poco transitados). Hacerse acompañar. Ocuparse de actividades prácticas (hacer algo como pasatiempo o desarrollar una actividad puede ayudar a la observación). Participar en las fiestas. Asistir a una boda. Visitar los cementerios. Cambiar de lugar (para vencer la fatiga de la investigación, trasladarse de un puesto a otro).
-La observación. Hacer reconocimientos (visitar un lugar a una hora apropiada para conocer cómo funciona normalmente). Prestar atención a lo que se dice (escuchar las habladurías y verificar su autenticidad; explicar por qué las noticias falsas pasan por verdaderas). Curiosidad por las inscripciones. Prestar atención a los signos de distinción social. Hacer caso de la toponimia. Observar las señales del pasado. Usar el olfato. Usar el oído. Usar el tacto. Usar el gusto.
-Recogida de datos. Consultar fuentes escritas (hojear informes y actas oficiales, listas, reglamentos y cartas privadas; deducir las costumbres a partir de las prohibiciones que las limitan). Conservar pliegos, boletines y anuncios. Estudiar el clima. No hacer entrevistas, sino hablar. Hacer preguntas. Prestar atención a los niños. Numerar (contar, medir, pesar).
Algunas frases más:
“El subjetivismo es una cosa tremenda. Es un mal por el solo hecho de que ata de pies y manos al pobre autor”.
“El conocimiento de las ciencias naturales y del método científico me ha tenido en guardia en todo momento; siempre que me ha sido posible he tratado de atenerme a los datos científicos y, cuando no me ha sido posible, he preferido no escribir”.
“No inventes sufrimientos que no has experimentado, no describas paisajes que no has visto, ya que en un cuento la mentira resulta más molesta que en una conversación”.
“Nunca se debe mentir. El arte tiene esta grandeza particular: no tolera la mentira. Se puede mentir en el amor, en la política, en la medicina; se puede engañar a la gente, incluso a Dios; pero en el arte no se puede mentir”.
“Un psicólogo no debe pretender que entiende lo que no entiende. Es más, un psicólogo no debe dar la impresión de que entiende lo que nadie entiende. No seamos charlatanes y digamos con franqueza que en este mundo no se entiende nada. Sólo los imbéciles y los charlatanes creen comprenderlo todo”.