Eso supera con creces mis siestas de sofá. Voy a proponer un bote para crear una especie de mochila portabebes para Francis, o bien poner un motorcito en el su cama (que mueva el colchón) para que duerma bien y no necesite echar esas siestas en la vespa.
Sergio, lo que más le gusta de mí es el traqueteo de mis viejos vehículos. Se monta en la fregoneta de 18 años o en la vespa de 16, y se queda frita. Luego va en coches modernos, tan suaves y silenciosos, y dice que no puede dormirse.
Le daremos la razón a Bruce Chatwin: según él, los bebés necesitan que los acunen para dormirse (la cuna en movimiento o en brazos) porque en sus orígenes los humanos eran nómadas y los bebés se dormían con el balanceo de sus madres caminantes. Así que necesitamos ese bamboleo ancestral para adormilar nuestro espíritu nómada. Amén.
bamboleeeeeo, bamboleira. Ander, niégate a que pongan un motorcito en la cama de Francis, que luego unas cosas llevan a otras... Y para eso ya estás tú.
Una historia espectacular. Me encantó. Un ejercicio recomendable para sustituir las terapias de pareja. ¿Quién dijo que se necesita hablar para entenderse? Como dijo el Batman de Christopher Nolan: las acciones nos definen.
Estupenda historia -como siempre-. Me ha recordado un viejo relato de Ray Loriga sobre un tío que se duerme en todo tipo de situaciones, sobre todo, en las de peligro.
Eso supera con creces mis siestas de sofá. Voy a proponer un bote para crear una especie de mochila portabebes para Francis, o bien poner un motorcito en el su cama (que mueva el colchón) para que duerma bien y no necesite echar esas siestas en la vespa.
ResponderEliminarPor cierto, a mi también me cae bien Francis ;)
¿Qué le gustará a Francis más de tí?
ResponderEliminarTus hombros anchos, tu porte atlético, tu mirada sincera, tu espalda mullida...
Sergio, lo que más le gusta de mí es el traqueteo de mis viejos vehículos. Se monta en la fregoneta de 18 años o en la vespa de 16, y se queda frita. Luego va en coches modernos, tan suaves y silenciosos, y dice que no puede dormirse.
ResponderEliminarLe daremos la razón a Bruce Chatwin: según él, los bebés necesitan que los acunen para dormirse (la cuna en movimiento o en brazos) porque en sus orígenes los humanos eran nómadas y los bebés se dormían con el balanceo de sus madres caminantes. Así que necesitamos ese bamboleo ancestral para adormilar nuestro espíritu nómada. Amén.
bamboleeeeeo, bamboleira.
ResponderEliminarAnder, niégate a que pongan un motorcito en la cama de Francis, que luego unas cosas llevan a otras... Y para eso ya estás tú.
Erri-berri: no me había atrevido a decirlo.
ResponderEliminarUna historia espectacular. Me encantó. Un ejercicio recomendable para sustituir las terapias de pareja. ¿Quién dijo que se necesita hablar para entenderse? Como dijo el Batman de Christopher Nolan: las acciones nos definen.
ResponderEliminarY ya lo dijo Homer Simpson: el problema de las parejas es la comunicación. ¡Demasiada comunicación!
ResponderEliminarEstupenda historia -como siempre-. Me ha recordado un viejo relato de Ray Loriga sobre un tío que se duerme en todo tipo de situaciones, sobre todo, en las de peligro.
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